domingo, 12 de febrero de 2012

Gorrión de invierno

Esta vez no quiso hablar de pájaros, ya volaba. Sus manos eran garras ahora, el plumaje rubio. Cantaba. Y lo supe aunque ya lo sabía:

No se canta lo que se pierde, se canta el deseo. El deseo mismo es un canto. Y tiene fuerza. ¡Cuánta!

Y también alas. Y también vuela. 


.

10 comentarios:

  1. Bravo! Qué me gustan tus cantos a la vida
    Un abrazo, gorrioncillo^^

    ResponderSuprimir
  2. Gracias, alicia ;) ¡Cuánto tiempo hace ya que no te veo...! Un besote

    ResponderSuprimir
  3. Aunque el vuelo que se plasma puede ser combustible para otros deseos o sueños, ¿se pueden escuchar intuitivamente sin poesía?

    ResponderSuprimir
  4. Hola, Noelia. Hacía tiempo que no te veía por aquí, me alegra... Me temo que no tengo una respuesta clara a tu pregunta, quizá la sabes y no la necesitas.
    Escuchar el deseo intuitivamente sin poesía... No lo sé... habría que preguntarse si la poesía es inherente al canto del deseo; o si allá donde hay música siempre hay poesía. O si la poesía es algo distinto y discernible de la percepción intuitiva del deseo, el anhelo y los sueños.

    No lo sé, pero gracias por abrir la reflesión. Y tú, ¿lo sabes? Cuéntame, si es así.

    ¡Un saludo! :)

    ResponderSuprimir
  5. Yo creo que la poesía surge de un deseo tan intenso que lleva a hacerse patente de una manera hermosa, desde la conciencia y el corazón y la percepción despierta de la realidad cambiándola. Para muchos esta realidad pueden ser sueños porque andan dormidos.
    El estar dormidos nos aleja del deseo intenso, y un toque de realidad nos hace sentir la incertidumbre, la necesidad del deseo o de escuchar al corazón y liberarnos.
    La música puede evocarnos recuerdos, al igual que la poesía, y resurgirnos el deseo intenso para luchar.

    Yo no lo sé pero lo intuyo así.
    Un saludo Kisko.

    ResponderSuprimir
  6. Compartimos intuiciones.

    Tienes las ideas claras.

    ¡Un saludo!

    ResponderSuprimir
  7. Despliego las alas y vuelo...

    Mientras planeo el horizonte me intuyo y bato fuerte las alas, pero los pájaros no hablan de pájaros. Aunque nos enternezca un gorrión de invierno, con ese aspecto frágil que desaparece al primer batir de alas...

    ¡Cuánta! ;)

    Beso!

    ResponderSuprimir
  8. :)) vuela, vuela ahora gorrión de primavera...

    Un beso

    ResponderSuprimir
  9. hola! No puedo ver tu ultima entrada (esto no es un poema, quémalo!)..
    solo me aparece en las lecturas de los blogs que sigo, pero cuando me meto en tu blog no me aparece....

    ResponderSuprimir
  10. Lo siento, la quité al poco tiempo de ponerla. Quizá agún día la ponga. Gracias por tu interés. Es un poema condenado a la vida, o vida que rechaza ser poema.

    ResponderSuprimir